
Marian Harris y José Luis Romanillos
José Luis Romanillos, como su apellido bien a las claras muestra, procede de la comarca. Ebanista de profesión, emigró a principios de los sesenta a Inglaterra donde se casó con Marian Harris con la que tuvo tres hijos, el mayor de ellos, Liam, sigue la tradición de su padre y tiene en Inglaterra un taller de guitarras.



José Luis nos acompañó en una visita al taller en el que sus alumnos se aplicaban en el arte de la construcción de guitarras. Cuando visitamos el taller tan solo quedaban dos días para que finalizara el curso por lo que pudimos contemplar bastante avanzado ya el proceso constructivo. Los alumnos han llegado de Inglaterra, Alemania, Estados Unidos, Japón, Australia... También hay un grupo de españoles. Unos tienen relación con la música por su profesión mientras que otros se dedican a actividades bien diferentes -profesores, ingenieros, programadores, una odontóloga...- pero existe un punto en común entre todos ellos, su amor por este instrumento musical. Este año era el sexto en el que se realizaba el curso de guitarra. “Nosotros no anunciamos apenas el curso, mi hijo tiene una pequeña llamada en la web y los que han venido es porque han escuchado mi guitarra”.


Sobre el carácter del taller nos comenta que “es una cosa familiar, está mi hijo, mi esposa, mi nuera, mis ayudantes”. Recalca su intención: “Lo hacemos con el propósito de promover la guitarra española. Hay mucha afición en Inglaterra, en Estados Unidos, en Japón. Aquí en España hay menos, aunque si hay muchos guitarreros industriales. Pero nosotros lo hacemos todo manual y yo creo que sí se nota la diferencia, el sonido tiene algo diferente”. Incluso él mismo crea instrumentos para trabajo, de paso inventando algunas innovaciones. En el taller podemos ver un dispositivo para hacer los agujeros en el puente, otro para dar forma a la madera, etc. Nos explica algúnos detalles del proceso: “Existe una técnica, el tamaño es estándar, la caja más o menos es la misma. Luego la sonoridad depende de la elasticidad y de la masa que tiene la madera, de su edad. Aunque sean dos maderas del mismo árbol, su textura varía. La veta de la madera tiene que estar perpendicular así la energía vibratoria de la cuerda se transmite con más rapidez”.

José Luis Romanillo supervisa el trabajo de uno de sus alumnos del curso.
Hace poco el lugar donde se realiza el taller ha sido comprado al parecer para hacer una instalación hotelera y lamenta no poder contar más con este lugar que considera ideal para el curso. “No creo que encontremos un local como este a un precio asequible para poder alojar a unas 30 personas, esto es una residencia, nos dan de comer, nos tratan magníficamente los maristas. Mi esposa, mi hijo y yo seguiremos tratando de defender el valor de la guitarra española y de lo que significa y trataremos de buscar una salida a la situación que se nos presenta”.
Romanillos considera que a la guitarra no se la trata como se la debería en España: “Se la ha conocido como guitarra española hasta hace poco, pero como no defendemos lo nuestro, otros han quitado el adjetivo española y la han llamado clásica”. Afirma esta es una denominación snob de lo que tenía que llamarse guitarra española. Se queja del poco caso que se le hace al instrumento a nivel oficial: “La cultura española no sabe nada del desarrollo de la guitarra española, no saben ni que existe, no tenemos ni museo, ni representación de nada, aquí hay museos de pintura, de labranza, de cerámica pero de guitarra no hay nada, estos señores tienen que venir aquí a trabajar con nosotros porque este país no se ha preocupado de montar ninguna institución, la universidad no se interesa porque no tienen profesores, no hay una disciplina, es un desastre”. Considera que el Estado o las autonomías deberían organizar una Escuela internacional y que se pueda contar con un lugar para su estudio. Algunos han llamado a Romanillos, por su entusiasmo en dar a conocer el instrumento, el quijote de la guitarra.
El modelo de guitarra española o clásica, nos explica el guitarrero, se definió tal y como ahora se conoce a mediados del siglo XIX. “La guitarra es el fruto de cinco siglos de evolución y su antecedente es la vihuela. A través de un proceso colectivo se ha llegado a lo que es ahora la guitarra”.
José Luis Romanillos junto a Marian Harris, su mujer, lleva 12 años viviendo ya de manera fija en Guijosa, una pedanía de Sigüenza. Allí está su taller, donde trabaja por hobby ya que en la actualidad está jubilado. Su formación es autodidacta y vivió 36 años en Inglaterra. Nos cuenta que marchó allí huyendo del oscurantismo y de la falta de libertad de la España de los años sesenta. Su afición, convertida luego en profesión comenzó cuando estando en el extranjero quiso buscar sus raíces. “Se me ocurrió hacer una guitarra en en el año 1961, un profesor de guitarra la vio y me la compró, entonces empecé a hacer más”. Fue un cambio total aunque tardó unos quince años en dedicarse de lleno a hacer guitarras. “Cuando me puse a construir me pregunté la razón de que ese instrumento sonara de aquella manera, el porqué de esas cuatro maderas salía un sonido armónico, me hice esa pregunta, me puse a investigar y todavía sigo en ello”.
En el año 1983 publicó “Antonio de Torres. Su vida y su obra”, una biografía del padre de la guitarra española. Se trata del guitarrero almeriense que a final del XIX conformó la guitarra española. Lo escribió en inglés y está traducido al japonés, al italiano, al alemán, al español y ahora lo están traduciendo al chino. También es autor de un Diccionario de constructores de instrumentos de cuerda pulsada y arco, publicado en inglés y con versiones en alemán y español en el que se citan más de 1.500 constructores de guitarra desde el 1200 al 2002. Ahora prepara un libro sobre construcción de guitarras, ya casi terminado que saldrá el año que viene. Escribe los libros en colaboración con Marian.

Carles Trepat en el concierto de clausura del curso.
Al final de la quincena pudimos ver varias guitarras terminadas y comprobar la alegría y orgullo de sus constructores. Como colofón del curso se celebró un concierto de guitarra española a cargo del conocido guitarrista Carlos Trepat. Tocó con dos de las guitarras construidas por José Luis Romanillos: “La Amistad” (2005) y “Marian” (2006) (sí, a las guitarras las dan nombres, como a los barcos). Interpretó música popular catalana y obras de Astor Piazzolla, Emilio Pujol y Enrique Granados. El brillante concierto clausuró el curso de construcción de guitarras.
Desde El Afilador hacemos votos por que el año que viene José Luis Romanillos pueda encontrar un local y el apoyo necesario para continuar con su curso de construcción de guitarras que prestigia tanto a la guitarra española como a la comarca en la que se imparte.