Por: Pablo Franco

En pleno debate sobre la utilización de la energía nuclear para la obtención de electricidad, la cuestión vuelve a ponerse sobre la mesa en Guadalajara aunque en este caso a través de la minería de uranio, el combustible nuclear. A principios del mes de octubre la empresa Minera del Río Alagón S.L., con sede en Salamanca, presentaba en la delegación de Medio Ambiente de Guadalajara dos proyectos de “permiso de investigación para localizar y evaluar áreas de interés para la posible explotación de mineral de uranio”. Es decir, comprobar si en la Sierra de Aragoncillo hay uranio en suficiente cantidad que merezca la pena extraer para alimentar las centrales nucleares españolas y, en caso de que así fuera, proceder a hacerlo. Los permisos solicitados comprenden 432 cuadrículas mineras de 13 municipios del Señorío de Molina en una zona en que ya se realizaron trabajos similares en los años 70 y 80 y que son el punto de partida de los actuales.

Proyecto de investigación Aragoncillo I

13 municipios afectados
Los proyectos de investigación presentados reciben los nombres de Aragoncillo I y II y su extensión suma, según la empresa adjudicataria, 436 kilómetros cuadrados. El primero afecta a los términos municipales de Anquela del Ducado, Corduente, Establés, Maranchón, Selas y Tartanedo y comprende 171 cuadrículas mineras. El segundo, con una extensión de 261 cuadrículas se extiende por Corduente, Herrería, Molina de Aragón, Pardos, Rillo de Gallo, Tartanedo y Torrubia. En ambos casos y según la memoria presentada por la empresa los trabajos tendrán tres fases a realizar en tres años. Durante los tres primeros meses se evaluarán los trabajos realizados por la JEN (Junta de Estudio Nuclear) y ENUSA entre los años 1972 y 1982 y a partir de los datos obtenidos se realizará extracción de material para analizar el mineral y situar las localización del uranio y su concentración. En los proyectos presentados se prevén más de medio centenar de calicatas principalmente en las llamadas “zona de prioridad – 1”, el lugar donde es más probable contar con mayor concentración de uranio e investigaciones posteriores en el resto de las concesiones.
Al final de estos estudios, la empresa ha de redactar un informe final con todos los resultados obtenidos, los trabajos precedentes, y definir un modelo de explotación, el informe de impacto ambiental de la hipotética mina de uranio y su viabilidad económica. Estamos, por tanto, en la fase previa al comienzo de la investigación ya que ahora mismo estos proyectos están a la espera de valoración de impacto ambiental a cargo de la Delegación de Medio Ambiente de la Junta en Guadalajara.

Proyecto de investigación Aragonito II

Oposición ecologista
El documento presentado por Minera del Rio Alagón reconoce que los proyectos pueden tener impactos sobre el medio físico de la zona aunque consideran que por tratarse de trabajos puntuales no repercutirán demasiado ni tendrán efectos irreversibles. Para tomar muestras se utilizará maquinaria pesada que se desplazará por caminos vecinales, que la empresa recuperará una vez utilizados, y realizará perforaciones y trincheras de cierta extensión (extraer de 25 a 100 toneladas) que recuperará “en el instante de la toma utilizando el material sobrante”.  Recoge también medidas correctoras para el ruido que produzcan los trabajos o para la restitución de caminos vecinales que utilice. Asimismo asegura que se pondrá en contacto con los agricultores y cotos de caza a los que afecten las investigaciones para compensarlos de acuerdo a la ley. No dice mucho, en cambio, de las medidas a tomar en las áreas sensibles a las que afecta el proyecto. Tan solo que “se tendrá en cuaneta el Plan de Gestión de la Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) y del Lugar de Interés Comunitario “Parameras de Maranchón, Hoz del Mesa y Aragoncillo” y “Alto Tajo”. Si señala que se “respetarán las especies arbóreas y se llevará a cabo una restitución topográfica en las zonas donde se practiquen sondeos, calicatas y toma de grandes muestras (con revegetación si fuera necesario)”.
El grupo Ecologistas en Acción, opuesto a la utilización de energía nuclear, ha sido de los primeros en manifestar su rechazo a la investigación en la Sierra de Aragoncillo. Consideran que el impacto ambiental de las perforaciones provocará contaminación que podría ser irreversible para la fauna y flora de un espacio de alto valor ecologico y ambiental. A ello añaden que “la extracción de uranio produce siempre liberación de gas radón en grandes cantidades, así como polvos contaminantes, que provocan la contaminación de suelos y cursos de agua” pudiendo ocasionar “que los trabajadores y vecinos de los pueblos afectados superen las dosis (radiactivas) permitidas por la legislación vigente”. Por último en sus alegaciones suman argumentos en contra de la minería del uranio, objetivo último de la empresa, ya que requiere del movimiento de miles de toneladas de tierra al realizarse a través de la forma de minas a cielo abierto. Ante los requerimientos de algunos vecinos tienen previsto ofrecer una charla informativa en Molina de Aragón durante los últimos días del mes de diciembre.

Tartanedo. ZEPA y LIC Parameras de Maranchón, Hoz del Mesa y Aragoncillo.

Molina Nuclear
No es la primera vez que se habla de uranio en el Señorío de Molina. En 1969 la Junta de Energía Nuclear realizó una campaña de prospección aérea de minerales radiactivos detectando anomalías radiométricas, y por tanto la posibilidad de existencia de uranio, al norte del pueblo de Aragoncillo. A comienzos de los 70 llegan a la zona dos equipos técnicos para hacer un plano radiométrico de la zona al que siguen la numerosos sondeos con máquinas y personal técnico especializado del Departamento de Sondeos del Estado. Los trabajos concluyen que no hay suficiente cantidad de mineral y la investigación termina en el verano de 1972.
En el año 1975 se inicia un importante despliegue de trabajos de investigación de minerales de uranio en la zona de Mazarete con buenos resultados. Estos buenos resultados vuelven a poner en valor las posibilidades de la Sierra de Aragoncillo por lo que se realizan nuevas exploraciones que deducen un potencial geológico importante de mineralizaciones de uranio. A pesar de ello la investigación cesa en la zona en 1982 quizá porque entonces también terminan los trabajos en Mazarete. El objetivo ahora es retomar estas investigaciones y conocer la cantidad de uranio que puede albergar la Sierra. Las prospecciones de aquellos años han dejado un buen recuerdo en los vecinos de Molina de Aragón que aun se acuerdan de los puestos de trabajo creados por “los del uranio” y el dinero que trajeron con sus investigaciones. En esta sentido, Minera del Río Alagón estima que parte de la mano de obra, concretamente cinco peones, se contratará entre los desempleados de la zona.

Herrería. Valle del Arroyo del Saúco y a media ladera Canales de Molina.

Uranio, mineral escaso
El uranio es el combustible que usan las centrales nucleares. Es un mineral escaso, se calcula que las reservas mundiales podrían abastecer la demanda actual durante 80 años, cuyo precio se ha triplicado durante los últimos años. El coste de una libra (0,454 kilogramos) ha pasado de 30 dolares en 2005 a 60 actualmente aunque en junio de 2007 alcanzó los 138 dolares. Está previsto que los precios continuen aumentando en el futuro próximo con lo que yacimientos de mineral que antes eran inviables economicamente se conviertan en atractivas explotaciones.
Para que el uranio extraído de la tierra llegue a ser combustible nuclear hay que limpiarlo, transformarlo, concentrarlo y, tras un proceso a alta temperatura, formar una especie de pastillas de poco más de dos centímetros de alto y uno de diámetro. Estos bloquecitos, alineados en barras, pueden liberar una gran cantidad de energía y sirven de combustible para las centrales nucleares. Los nueve reactores españoles consumen al año unas 150 toneladas de uranio enriquecido que España importa por más de 250 millones de euros.
Que esto va en serio queda claro al conocer un poco más a la empresa prospectora. Minera del Rio Alagón S.L. es filial de Berkeley Resources, multinacional australiana elegida por Enusa (la empresa estatal del uranio) para explorar, investigar y posteriormente –si fuera viable – explotar los yacimientos mineros que le pertenecen y que se localizan en Salamnca, Cáceres, Badajoz, Calaf y Guadalajara. La empresa australiana anuncia este acuerdo en su página web y se muestra optimista ante sus posibilidades de explotación.
Como decíamos antes, estamos en el principio del proyecto. Hasta la fecha la empresa ha presentado el proyecto, asociaciones y vecinos han presentado sus alegaciones y en breve la delegación de Medio Ambiente las remitirá a la empresa para que las evalúe y modifique el proyecto en caso de tomarlas en consideración. Despues ha de remitir de nuevo el documento a la delegación que resolverá si la investigación es viable o no. En esta decisión los municipios afectados, sus vecinos y asociaciones, tendrán mucho que decir y su acuerdo u oposición a una mina de uranio puede hacer que la balanza se decante hacia la autorización o no.