
La entrada al museo está situada en un soportal de la Plaza Mayor de Cifuentes
Situado en la Plaza Mayor de Cifuentes esté museo temático es fruto de una afición familiar a los vehículos antiguos. Desde los años 20 del siglo pasado, Jesús Mingo Iturralde, abuelo de los promotores del museo, ha transmitido su afición a las siguientes generaciones. Tras 25 años de búsqueda, recuperación y reconstrucción de todo tipo de vehículos, en 2002 abrió sus puertas este atractivo museo de automoción.

Jesús Mingo con una motocicleta en los alrededores de Cifuentes
Agustín de Mingo, cifontino y uno de los artífices de esta insólita colección nos abrió la puerta para mostrarnos lo que se escondía tras un portal de la Plaza Mayor de Cifuentes que anuncia la existencia de este museo. El local donde se encuentra data de principios del siglo pasado y fue en sus orígenes una fonda donde se introducían coches de caballos, esa es la razón de que tenga una altura superior al resto de los soportales que lo rodean. Hoy en día alberga en sus dos plantas una abigarrada colección de vehículos: coches, motos y hasta bicicletas. Agustín habla de los orígenes de su afición. “Mi abuelo, Jesús de Mingo Iturralde, era repartidor de correos en Cifuentes y fue un pionero en el uso de vehículos, siempre desde una posición económicamente modesta”. No era de la comarca y llegó a Cifuentes de joven desde Bilbao pero siempre consideró que esta era su tierra. Él fue el que inculcó a sus descendientes la afición por el automovil y la motocicleta. El edificio estuvo durante muchos años arruinado y una vez arreglado Agustín de Mingo y su hermano comenzaron a dar forma al museo. “Mi abuelo es el padre de mi madre, mi padre no tenía nada que ver con el tema, era veterinario, pero siempre le gustaron los hierros. Mis hermanos y yo seguimos con la afición”. El carácter de la actual colección es fruto de los nuevos tiempos, “es una cosa de nuestra generación porque en los tiempos del abuelo no estaban para coleccionar vehículos. Yo empecé a coger cacharros en los años 67 ó 68, a mi no me gusta ni el fútbol ni los toros así que empecé a restaurar máquinas cuando tenía tiempo libre: los sábados, los viernes... luego mi hermano, que es más joven que yo, continuó con la afición”. En el museo no solo hay vehículos sino todo lo que iba a unido a ellos, carteles, fotos, vestimenta, publicidad, etc.”

Agustín de Mingo muestra el museo
Para Agustín una de las joyas del museo, no tanto por el valor en sí del coche sino por la historia que lleva detrás, es un vetusto Peugeot 201 que se encuentra a la entrada del primer piso. “Era uno de los primeros coches aerodinámicos, en los años 30 los coches todavía eran cuadrados, este tienen una trasera, lo que los franceses llaman cola de castor”. Merece la pena conocer su historia contada por Agustín. “Este coche era del abuelo, es el único coche que se compró nuevo pero se le ocurrió hacerlo en marzo del año 36, muy mal momento para comprarlo”. Apenas le dio tiempo a hacer algún viaje a Madrid antes de que comenzara la guerra civil. “En este coche algún cura tuvo que salir en el maletero”, comenta Agustín. El coche lo requisaron las autoridades de la República y desapareció. Después de la guerra Jesús Mingo se olvidó del asunto. “En el año 92, yo vivía en Segovia, en un pueblo que se llama Sanchonuño me encuentro un coche que me sonaba porque en la familia se había hablado mucho de él”. Resultó que era el coche de su abuelo. Al parecer que después de la Guerra el coche había ido a parar allí. “Lo compré, el coche estaba incompleto y en muy mal estado. Buscamos las piezas que faltaban y arreglamos la chapa”. En el museo se puede ver también una foto del coche hecha en Priego durante los años 50 por donde circulaba por aquel entonces. Cuando le comentamos que el coche no está precisamente reluciente nos habla de su filosofía de la restauración: “Una vez que conseguí que el coche funcionara ya me quedé tranquilo y no me preocupé de los retoques finales. Me gusta ver la huella del tiempo, hay detalles originales como el radiador y otros como los faros que los he añadido nuevos, etc. El producto totalmente restaurado no me satisface plenamente. Creo que si algo es de 1936 se le deben notar los años. Me gusta ver la huella del tiempo”. Su abuelo no llegó a ver su antiguo coche pero sí lo han hecho sus sucesores.

En primer plano el Peugeot 201 de Jesús Mingo recuperado después de los años
Una de las cosas más sorprendentes de este museo es que todo lo que hay en él funciona y ha sido restaurado por los hermanos Mingo sin la intervención de ningún taller. “Cuando se tiene afición a algo se superan todas las dificultades”, comenta Agustín. Una de las cosas que siempre le gustaron en la restauración de los modelos es todo el proceso de documentación histórica, de búsqueda de piezas que conlleva esta actividad. Reconoce que todo ha cambiado con Internet, una herramienta que facilita en gran manera este proceso, pero sin embargo echa de menos el proceso tradicional. “Antes tenías que ir a los sitios, conocías gente y hablabas con ellos, llevaba su tiempo encontrar cosas...”.

Jesús Mingo en una moto en el Puente de la Balsa de Cifuentes. Años 20.
A la entrada del local nos encontramos con una colección de fotos antiguas de vehículos en el entorno cifontino. En una de las fotos más curiosas, de los años 20, se puede ver a su abuelo en el Puente de la Balsa de Cifuentes. Hay otra foto en la que aparece Jesús de Mingo escoltando a la Virgen de Fátima, al paso por Cifuentes a finales de los años 50. Una escena que parece sacada de una película de Berlanga.

Jesús Mingo escolta a la Virgen de Fátima a su paso por Cifuentes. Años 50.
Los vehículos más representados en el museo datan de los años 70, “a mi me ha gustado andar por ahí con motos y coches durante mi juventud, esas cosas se te quedan”. Vemos en hilera a uno de los primitivos minis, el emblemático modelo de la casa Austin, a un seat 600 preparado para la competición, a un antiguo Alfa Romeo. Nos topamos de repente con un aerodinámico prototipo de competición. Agustín nos cuenta que estamos ante producto nacional de inspiración italiana de los años 70. En aquella época se creo la llamada Fórmula 1430 para promocionar en España a los pilotos de Fórmula 1 (se llamaban así porque portaban mecánica del entonces popular modelo Seat 1430). “Este modelo por carretera es un poco difícil de conducir, lo hemos llevado al circuito del Jarama alguna vez”, comenta Agustín que quiere resaltar que todo lo que hay allí, tanto los vehículos como otras piezas: carteles, indumentaria, etc. son auténticos, no reproducciones modernas de modelos antiguos.

El museo tiene una gran variedad de motos de todas las clases
Aparte de la sección dedicada al automóvil que comentamos, existe otra más extensa dedicada a las motos, de hecho la colección empezó con este tipo de vehículos. “Las motos nos han gustado siempre, sobre todo las motos italianas, a mi particularmente me gusta una moto que no es muy antigua, la Ducati 750 sport, es de 1972, me gusta como moto bonita, por el color, el diseño, la línea y por su forma de andar”.

De color amarillo, la Ducati 750 sport
Existe en el museo una gran colección de pequeñas motos utilitarias de una época en la que la moto no era un deporte sino una forma barata de desplazarse cuando el país no estaba para grandes alegrías. Hay vespas y lambrettas fabricadas aquí con patente italiana, motos de impronta española como las montesas y bultacos. “Antes había había grandes rivalidades, como ahora en el fútbol se puede ser del Madrid o del Barça, en aquella época había gente de Vespa y gente de Lambretta, gente de Montesa y gente de Bultaco”. Vemos como curiosidad, junto a a primera vespa que se fabricó en España en el año 53, una vespa de juguete de madera de la misma época.

Lambretta

La primera Vespa. Detrás un juguete de madera representando una Vespa
Resulta interesante contemplar las indumentarias moteras de los años 70 portadas por maniquies en el museo, como la llamada línea Play Boy de prendas deportivas, “Mi tía Mari, que era una tía soltera que siempre estaba a la última, nos traía este tipo de prendas. Era como Lacoste solo que Play Boy, con conejitos en vez de cocodrilos”.

DKV militar alemana.
Otra de las motos singulares es una DKV militar alemana; “Vinieron a España por los acuerdos de Franco con Hitler, entre 1939 y 1945, aquí llegarían en el año 42 pero se utilizaron durante mucho más tiempo”. Un módelo único es una moto inglesa de motor Aries datada en 1918. “En los años 40 esta moto ya estaba obsoleta y le faltaban componentes, entonces un catalán construyó una carrocería”. La moto más moderna es de los años 80, “es lo más moderno que tenemos, con esto hemos ido a las concentraciones de pingüínos comenta Agustín.

Motor Aries de 1918. Carrocería de los años 40.
“No me gusta la concepción de museo como una sucesión ordenada de objetos con una etiqueta clasificados por colores, países, etc. Me gusta una cosa más viva, de hecho esto funciona como taller y como museo. Cuando estás hablando de vehículos que son la esencia del dinamismo no tiene sentido que esté todo colocado con su etiqueta y para no moverse, esto tiene un cierto desorden que es fundamental cuando se trata de algo que se mueve”. De hecho los vehículos expuestos, tanto coches como motos, participan en rallies organizados por asociaciones de vehículos antiguos a las que Agustín pertenece. En estos rallies hay dos modalidades: la competitiva, “son competiciones no de velocidad sino de regularidad, se trata de hacer unos tramos en unos tiempos determinados, cuando más te desvíes del tiempo más te penalizan”, y la lúdico-gastronómica, “ se trata de coger el coche, ir a un pueblo, disfrutar del entorno, comer en el lugar, etc.”

Antigua bicicleta de chica con redecilla en el guardabarros para evitar que la falda se enredara con los radios
En cuanto a los requisitos para circular con estos vehículos Agustín señala que ahora existen más facilidades, “antes te exigían la misma documentación para circular que para cualquier coche, ahora hay matrículas históricas, que te permiten que la ITV, en vez de ser cada año, sea cada dos años, el seguro también es más barato y las exigencias como los humos lógicamente son menores”. La mayoría de los coches que tiene en el museo no tienen restricciones y pueden circular incluso por autovías, aunque lógicamente, por la velocidad que desarrollan circulan con más comodidad por carreteras secundarias.

Además de las motos, el museo contiene accesorios, publicidad, maniquies...
El museo se abre cuando alguien está interesado, normalmente los fines de semana con cita previa, “no tenemos horario de apertura, el problema para abrir es que no hay gente que lo pueda hacer y yo tengo mi trabajo y sólo dispongo de los fines de semana”. El museo ha sido visitado por grupos de escolares de la zona y también por grupos de jubilados: “Les gusta venir porque casi siempre han tenido algún vehículo de los que aquí se muestran”.

Varios coches antiguos
Agustín de Mingo es ingeniero de minas, vive en Cifuentes y trabaja en los asuntos relacionados con su procesión en un entorno de 100 ó 150 km. Su vida profesional no tiene nada que ver con su afición, lo que en su opinión resulta ventajoso ya que le permite dedicarse a su afición sin ningún tipo de agobios.
Visitas al museo: fines de semana previa cita con Agustín de Mingo en el teléfono 627 55 91 30.
Entrada única: 3 €
Grupos y menores: tarifa reducida.