Por: Redacción

Pedro Bodega, en plena faena, junto a su mujer

Pedro Bodega, alcalde de Trillo en la primera legislatura de la democracia, cartero y albañil, tras jubilarse debido a una enfermedad, decidió desde hace siete años dedicar su tiempo libre a la elaboración de maquetas de edificios y ciudades.

El castillo de Sigüenza

El Afilador acudió a su casa para que nos hablara de su actual actividad así como de sus recuerdos del pasado de Trillo. Le encontramos en plena tarea dando forma a una maqueta de la Plaza de Toros de las Ventas.

Buen aficionado a los toros, Pedro nos explica las características de la recreación del coso taurino de Madrid. En su trabajo utiliza su antigua maestría como albañil. “Aprendí el oficio de mi padre que era cantero albañil. He aprendido a base de hacer cosas y entenderlas”.

La Catedral y la Plaza Mayor. Sigüenza

Aparte de esta maestría, que antes utilizaba para la construcción –de la que es buena muestra su propia casa– y ahora utiliza para esta actividad, Pedro considera que es fundamental tener paciencia. “La paciencia la tengo porque si no, no hubiera sido alcalde. El que sea alcalde y no tenga paciencia es mejor que se vaya”, comenta aludiendo a los asuntos con los que tuvo que lidiar cuando fue edil de Trillo.

También tiene muy claro que las cosas hay que hacerlas pensándolas: “Cuando empiezas a construir una cosa tienes que saber cómo va a quedar ya. Mientras no reflejes en tu mente cómo va a quedar una casa no te va a salir bien nunca”.

Cuando le preguntamos si tiene intención de poner a la venta sus obras nos contesta que es imposible pagarlas. “Saliendo a dos euros la hora, esto no te lo puede pagar nadie”, y nos habla de que “en la maqueta de Sigüenza me he tirado, entre el castillo, la catedral, el conjunto del ayuntamiento, me habré tirado más de 5.000 horas”. A esto hay que añadir lo que cuestan los materiales. 

Conversamos con Pedro en el porche de su casa pero en invierno trabaja dentro, en un salón donde podemos ver la maqueta de la plaza de toros ya muy avanzada. “Además te tiene que aguantar la mujer porque lo tienes todo hecho un cisco”, afirma ante la mirada comprensiva de ella.

Trillo

Entre las obras que más aprecia está una maqueta que representa el centro de Trillo, su ciudad natal. “Es la obra que más me ha costado, sobre todo por los desniveles que hay que hacer con contrachapado para hacer que la representación sea realista”. También se siente orgulloso de las maquetas del conjunto de Sigüenza: la Catedral, la Plaza Mayor y el Castillo, así como de la recreación mediante planos del tristemente desaparecido monasterio de Óvila, cuyos restos aún se pueden contemplar a pocos kilómetros de Trillo.

El desaparecido monasterio de Óvila

Sus obras se pueden contemplar en el museo etnográfico de la ciudad. En Sigüenza se pudo ver una muestra de su arte en una exposición que llevó a cabo hace ya más de dos años en la Plazuela de la Cárcel.

El material que emplea en la recreación de Las Ventas es una piedra de color rojizo imitando al ladrillo que corta en pequeños trozos. Nos explica el trabajoso proceso. “Para cortar la piedra tiene que ser a base de agua, sino la hoja de acero ardería, lo meto al menos quince días hasta que se cale bien y luego se corta a pequeño tamaño. Me dicen que trabaje con guantes, pero ¿cómo lo voy a hacer con piezas de este tamaño?”

Disfruta con lo que hace: “Se me quitan las preocupaciones y siempre tengo la mente empleada”.

Cuando todavía le queda tajo para concluir esta espléndida recreación de la Plaza de las Ventas ya tiene otro proyecto en mente. Y no le falta ambición puesto que se propone nada menos que hacer la maqueta del edificio más emblemático de Guadalajara: el Palacio del Infantado.

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Pedro Bodega junto a la maqueta que tiene ahora entre manos: la Plaza de Toros de las Ventas