Por: Pablo Franco

 

A las ocho de la tarde, un día de ensayo, el local de la Banda de Música de la Diputación empieza ser un hervidero. Las notas sobrevuelan por los pasillos mientras algunos músicos montan sus instrumentos y otros practican “para calentar como lo hacen los futbolistas antes de salir al campo ya que para que el instrumento empieza a sonar cuando llevan un ratito de práctica, por eso hacen escalas, arpegios…”, explica amablemente Nuria Matamala, directora desde 1993 de esta institución musical que este año está de aniversario. Un poco más tarde, la directora se pondrá frente músicos que hoy día componen la Banda y a tocar las piezas que luego podremos disfrutar los guadalajareños. Y es que esa es la misión de ‘nuestra’ Banda, “dar servicio musical a Guadalajara y a la provincia, principalmente”, resume Nuria.

“El repertorio que tenemos es bastante amplio y refleja las distintas actividades que hacemos: pasacalles, conciertos y procesiones. Estos son los tres momentos en los que la Banda suele tener intervención”. Por eso son capaces de interpretar muchas piezas y variadas. “Hacemos zarzuelas, intermedios de zarzuelas, obras clásicas como oberturas de Mozart, Rossini, Mendelson… también música de películas, obras escritas especialmente para banda, arreglos de jazz, pasodobles de concierto y taurinos, en fin, un poquito de todo”. Con más de 50 actuaciones al año, es lógico contar con semejante repertorio. Y para que suene bien la Banda es necesario “mucho trabajo, un trabajo continuo de semana tras semana para cuando llegan los meses de verano que es cuando más actuaciones tenemos y cada semana son distintas”.

“Como directora tienes que saber muy bien lo que quieres e imponer tu criterio aunque en un proceso de colaboración porque por mucho que tú quieras si los músicos no están contigo no puedes hacer nada”. Así que principalmente es una puesta en común de todos con la partitura en la que la última palabra la tiene la directora. Curiosamente en una Banda en la que las mujeres están en minoría, “hay solo cuatro chicas, conmigo cinco, la verdad es que no somos muchas pero no hay problema”. Y entre los que la componen, un poco de todo. “Hay gente que ha aprendido a tocar en la banda y que, poco a poco, ha ido afianzando conocimientos, otros que han pasado por el conservatorio y tienen una formación académica, aunque, en general, todos se preocupan por su formación”.

Hoy día la Banda tiene 55 miembros. Se intenta que la banda esté equilibrada en cuanto a instrumentos para una mayor calidad. “Cuando alguien dice que quiere pertenecer a la Banda”, explica Nuria, “primero está un tiempo para ver como es su compromiso, sus aptitudes, su interés y luego se puede incorporar pero siempre dentro de las plazas disponibles”. Plazas que ahora, por disponibilidad de instalaciones y posibilidades de la Diputación no existen pero que irán surgiendo ya que una institución de estas características está en constante evolución.

Memoria viva de la historia de la Banda de la Diputación es Ángel Velasco Pérez, integrante “desde que salió, 50 años haremos ahora”. “Éramos acogidos del colegio San José en aquellas fechas y entonces se le ocurrió a la Diputación crear una banda de música, así a algunos de los acogidos de entonces nos señalaron con el dedo y empezamos a aprender música; yo, concretamente, sin afición y sin conocer nada… y así empezamos hasta que en el año 1959 se creó la Banda”. Y esta celebró su primer concierto el 12 de octubre en la plaza de toros de la capital. “Para entonces llevábamos ya dos o tres años estudiando un poquillo y salió la cosa para adelante”.

Las cosas han cambiado bastante a lo largo de este medio siglo. Ángel ve claro que antes “era diferente el fondo, estábamos todos en el mismo sitio, teníamos los mismos ideales, recuerdos, quehaceres… lo mismo de todo. Después, cuando la gente entró a la banda de fuera del colegio, cada uno piensa de una manera y vive de una manera y es diferente”. Pero no solo eso, antes la actuación mayoritaria eran las procesiones, “teníamos menos repertorio, éramos más novatillos”.

Pero sobre todo guarda Ángel buenos recuerdos de las primeras etapas. “Salíamos a los pueblos, estábamos con las chicas, comíamos para qué de bien y esto era lo que a algunos animaba a entrar, que se vivía muy bien”. Y es que las fiestas eran otra actividad principal. “Había meses que estábamos 20 días por ahí de fiesta en fiesta, por eso digo que conciertos pocos, pero comer bollos… ¡a toneladas!”. De esta manera conocieron la provincia e hicieron conocer la música. “Además, en los pueblos iba la Banda y parecíamos los músicos alguien importante. Mentira y gorda”, confiesa, “pero así nos consideraban y ligábamos un poquillo… los que ligaran porque yo he sido de los que no”, puntualiza.

“La verdad es que he tenido más afición de la que tengo ahora”, confiesa. “Después de 50 años me quedan los rescoldos de que me gusta, los recuerdos y que se nos paga un dinerillo que me da para cubrir mis gastos personales, que si no a lo mejor lo habíamos dejado ya”. Y en este aniversario “el sentimiento que más tengo es el de recuerdo y nostalgia de los primeros años. Es cuando mejor me he sentido yo en la música, pero no por ser artista ni nada de eso, sino por ser componente de la Banda”, concluye.

Otro acercamiento tuvo Mariano Marcos Gómez, con 27 años de ejercicio, que entró por influencia familiar. “Mi padre tenía afición y luego yo tenía un hermano mayor que ya estaba en la Banda y otro con el que llegué a la par… y aquí seguimos los tres”. En su caso con mucha ganas. “Yo hice mi carrera musical y la Banda es un soporte para la música y es un buen lugar para tocar, ya que hacerlo, por ejemplo, solo en tu casa no es igual de gratificante”. Defiende Mariano la práctica como el camino a la perfección musical ya que, como explica, “la música, si no practicas, no tocas… es como el deporte o la danza, que si no entrenas no funciona”. Por ello considera que “para que suene bien, desde luego hay que currárselo, aunque para ir tirando no hace falta tanto”. Aunque todo depende “de cómo seas tú de aficionado”. Valorando las actuaciones a lo largo de los años considera que “el sabor que deja la Banda en la provincia es bueno”. “En especial en los pueblos pequeños. Curiosamente en ellos es donde mejor nos tratan y más agradecen que toquemos allí”.

Quizá por su formación Mariano prefiere los conciertos a otras actividades. “Las procesiones son bastante sufridas y los pasacalles también, aunque más amenos quizás, pero en general, los conciertos son lo que más me gusta a mi”. Una opinión que respalda la directora. “A los músicos nos gustan más los conciertos porque es donde una banda tiene mayor posibilidad de mostrar un repertorio más amplio”.

 

Discografías y actuaciones

La primera grabación de la Banda de Música de la Diputación de Guadalajara fue un single en vinilo del que apenas quedan ejemplares y los que hay son guardados cuidadosamente por los músicos que lo conservan. En junio de 2001 grabó su primer disco compacto “Cuatro décadas de la Banda de Música de la Diputación Provincial de Guadalajara”, como homenaje a su trayectoria; en mayo de 2003 grabó el segundo, “con aires de España”, dedicado en su totalidad a la música española; y en julio de 2006 el tercero, “Pasión”, con una selección de marchas de procesión. Está previsto que en este año grabe el cuarto que será de bandas sonoras de cine.

Durante este mes de junio, la Banda actuará el día 10 en el Parque de Ingenieros de Guadalajara, el 13 en Valdenoches, el 14 en Guadalajara por partida doble en la procesión del Corpus Christi y el Maratón de Cuentos; y el día 20 ofrecerá un concierto en la Casa de Guadalajara en Madrid. El 18 de julio se acercará hasta Sigüenza.

En este año de aniversario la actuación culminante tendrá lugar el próximo 12 de octubre, coincidiendo con los 50 años del primer concierto de la Banda. La ocasión servirá también para homenajear a los 10 miembros que se mantienen desde el primer momento en la formación. A esa jornada se sumarán una exposición sobre la historia de la Banda, la edición de un libro conmemorativo y un ciclo de conciertos por diferentes poblaciones.