En el altar mayor de la iglesia del monasterio cisterciense de Santa María de Huerta, se encuentran los sepulcros del que fue abad de este monasterio y obispo de Sigüenza, San Martín de Finojosa, y el de su sobrino, D. Rodrigo Jiménez de Rada, Arzobispo de Toledo, profundamente ligado a la victoria de los cristianos en la batalla de las Navas de Tolosa y a las obras de la catedral de Toledo.
Los padres de D. Martín eran D. Miguel Muñoz de Finojosa, Señor de Deza, y Dña. Sancha Gómez, de la noble familia de Almazán, Señora de Boñices. Tuvo un hermano, Munio Sancho, que heredó el Señorío, y dos hermanas: Teresa, que se casó con Garcés de la tierra de Molina, y Eva, casada con Jimeno Pérez de Rada, caballero navarro, y que fueron los padres del arzobispo D. Rodrigo Jiménez de Rada.
La vida de D. Martín está estrechamente ligada al monasterio cisterciense de Santa María de Huerta. El origen del monasterio lo encontramos en Cántabos, cuando en el año 1144 venidos desde Gascuña, del monasterio de Verduns, los monjes de la orden del Císter, el abad Rodolfo y otros compañeros, fundan este monasterio del Císter aquí en Cántabos, en las heredades cedidas al Císter por el matrimonio de D. Miguel Muñoz de Finojosa y Dña. Sancha Gómez.
D. Martín, que en 1144 tiene cuatro años, tal vez quedó positivamente impresionado con la llegada de aquellos señores, vestidos con blancos hábitos, que probablemente estarían alojados en su misma casa, hombres bondadosos que llevan a todas partes la palabra del evangelio, complacientes y cariñosos con el niño.
En 1158 fallece el padre de Martín, y éste, al regreso del entierro, toma la decisión de ingresar en el monasterio de Cántabos. Su madre, en escrito dirigido al abad del monasterio D. Blasio, dona su hijo como monje de la orden; dona también la villa de Boñices con todo su término.
Durante cuatro años D. Martín estuvo en el monasterio de Cántabos haciendo el noviciado. En 1164 fallece el abad D. Blasio, le sucede D. Bernardo, que muere dos años después y D. Martín de Finojosa es nombrado abad del convento, no obstante su juventud, 26 años de edad.
El abad D. Martín decide trasladar el convento a Santa María de Huerta, que cuenta con tierras de regadío. Es en 1179, con la presencia de los reyes de Castilla y cortesanos, el obispo de Osma, el obispo de Sigüenza D. Arderico, entre otros, cuando se coloca la primera piedra del monasterio de Santa María de Huerta.
El abad de Huerta, D. Martín de Hinojosa, de 46 años de edad, es nombrado obispo de Sigüenza el año 1186.
D. Martín favoreció muy especialmente a la orden del Císter: fundó en Murel un monasterio que, poco tiempo después, fue trasladado a Óvila (ambos lugares en la provincia de Guadalajara); se ocupó de las obras de Santa María de Huerta... Los reyes le confiaron también, dada su gran influencia, la fundación y obras del monasterio de Las Huelgas.
El Real Monasterio de Las Huelgas de monjas del Císter fue fundado por los reyes Alfonso VIII y su esposa Dña. Leonor, con la finalidad de que fuera panteón de los reyes y sus familiares, con la categoría de cabeza y matriz de todos los conventos cistercienses de Castilla y León. Para esto, que era tan difícil por existir conventos de mayor antigüedad, los reyes lo pusieron en manos del obispo de Sigüenza D. Martín de Finojosa que en septiembre de 1187 se traslada al Cister (Francia), con cartas del rey y de las abadesas de los conventos de Castilla y León, en apoyo de los deseos de los reyes castellanos. D. Martín, una de las figuras más influyentes dentro del Císter, consiguió que esta propuesta fuese aprobada en el Capítulo General del Císter.

Escudo del Cister
El abad del Císter envía a la abadesa de las Huelgas, Dña. Misol, un escrito con las firmas de los abades que concurrieron a dicho Capítulo, concediendo este privilegio, para que el Capítulo General se celebre una vez al año en el Real Monasterio de las Huelgas. Fue en el año 1189, cuando se celebró el primer Capítulo General, al que acudieron las abadesas de los conventos de Castilla y León, así como los obispos de Burgos, Falencia y Sigüenza.
Hay quien opina que las obras de los monasterios de Santa María de Huerta y de Las Huelgas, así como en la catedral de Sigüenza, estuvieron dirigidas por el mismo arquitecto, dado su parecido.
En 1189 fallecía la madre de D. Martín, que es enterrada en modesta sepultura en el monasterio de Huerta. La tristeza por esa muerte y un deseo de retirarse a su celda para seguir su vida de penitencia y oración, le hacen a D. Martín renunciar al obispado en 1192, cargo que ocuparía su sobrino, D. Rodrigo que era el Prior del Cabildo.
En 1213, D. Martín va desde el monasterio de Huerta al monasterio de Ovila a visitar a los monjes cistercienses. Estando con ellos tiene la revelación de que va a morir. Por ello se pone en marcha para llegar a Huerta, en el camino se siente muy mal y muere en Sotoca.
En Huerta le dieron sepultura junto al altar mayor. En 1558 es trasladado a un hermoso sepulcro digno de este santo, entre sus restos están todavía sus huesos, excepto la cabeza que falta. Durante varios días, después de abierta su sepultura, quedó perfumada esta casa, de ello fueron testigos todos los monjes.
Esos son datos que figuran en la Historia de la Diócesis de Sigüenza