Por: Redacción

El pasado 11 de agosto se concedió el premio VI Edición "Mención Especial Ciudad de Sigüenza por la Igualdad" a la Doctora Pilar Martínez Taboada, profesora titular de la Universidad Complutense de Madrid. El acto tuvo lugar a las 20,30 horas en el Salón de Actos del Ayuntamiento, con la presencia de las autoridades locales, familiares, amigos y numeroso público. El acto concluyó con la proyección de una entrañable biografía ilustrada realizada por las responsables del Centro de la Mujer.

 
La galardonada entre miembros de la corporación municipal y Charo Toro, la primera que recibió ete "Premio a la Igualdad".

El Excmo. Ayuntamiento de Sigüenza, a través del Centro de la Mujer, creó, en el año 2004, como aportación a las Fiestas Patronales, el Premio Mención Especial “Ciudad de Sigüenza por la Igualdad.

 

Con él se trataba de realizar un reconocimiento especial por el trabajo hacia la Igualdad de Oportunidades en Sigüenza, destacando y homenajeando a quien contribuye con su actividad o su trayectoria vital a hacer visibles a las mujeres y a promover el avance hacia la igualdad real, fomentando un reparto más equilibrado del espacio público y privado entre mujeres y hombres.

 

En su discurso, Pilar agradeció, en primer lugar, al dicho Centro de la Mujer el premio, que dijo recibir con profundo respeto y gran emoción; recordando que su labor en estos años ha sido encomiable y su dedicación a la promoción de la mujer en Sigüenza digna de admiración. En segundo lugar, dio las gracias al Alcalde, a la Corporación municipal seguntina, y en especial a Dª Concha Barahona, por haberla considerado digna de este galardón, que tanto le honraba. Y en tercer lugar, agradeció a todos los presentes su compañía en un acto tan singular para ella.

Pilar Martínez junto al alcalde, Francisco Domingo, y su padre, el doctor Martínez Gómez-Gordo momentos antes de agradecer la distinción.

Continuó su discurso recordando que hacía treinta años había impartido en ese mismo marco su primera conferencia, y nos confesó que no estaba tan nerviosa entonces como en ese momento, a pesar de que en aquella ocasión hablaba por primera vez en público en Sigüenza, haciéndolo ante su padre, Cronista Oficial y Alcalde de la ciudad en aquellos momentos; ante su director de Departamento, D. José María de Azcarate, que acababa de dirigir su Memoria de Licenciatura sobre el Urbanismo Medieval de Sigüenza; ante muchos de sus profesores y compañeros de la Facultad de Geografía e Historia de la Complutense de Madrid, y ante los principales miembros de la Asociación Cultural “El Doncel” de Amigos de Sigüenza y de Hispania Nostra.  

A continuación consideró que el premio que le concedían adquiría su valía y su trascendencia gracias a la categoría de las mujeres que lo habían recibido en sus primeras ediciones. Señalando que con todas ellas le unían lazos sutiles que a continuación enumeró.  

Nos recordó entonces que la primera mujer que había recibido dicho premio había sido Charo Toro, a la que se lo concedieron tanto por ser empresaria, como por continuar una saga familiar dedicada a un oficio artesanal, que hunde sus raíces en los albores de la historia. Pilar comentó que también ella formaba parte de una saga familiar, una saga de “maestras”; pues aunque ella es profesora universitaria, se consideraba una “maestra”. Y a las maestras de su familia quiso dedicarles ese galardón: a su abuela y a su tía maternas, que fueron maestras nacionales; pero especialmente a su madre, María Pilar Taboada Rivas, que fue maestra nacional de párvulos en Sigüenza, y que dejó una huella imborrable en sus alumnos, y es un ejemplo de vida a seguir por sus hijos y nietos.

Consideró que su madre era la que merecía más que ella este premio, ya que ejerció su profesión en una época en la que muchos no pudieron comprender que siendo la mujer de un médico, tuviese que trabajar. Recordó entonces que su madre había trabajado siempre por vocación, y si en algo se parecía a ella era en el entusiasmo y dedicación con la que ejerció su docencia.

Con la segunda galardonada, la enfermera Rita Rodríguez, señaló que le unía el amor por la medicina. Declarando que, sino hubiese sido historiadora del Arte, probablemente habría continuado con la labor de su padre en su clínica, en la que le ayudó muchos veranos de su vida. De hecho, Pilar no siguió esta vocación de médico, pero sí su faceta de   historiador, y por ello, también a él le dedicó este premio, que ha recibido, fundamentalmente, por haber sido una de las mujeres historiadores de Sigüenza. En su discurso ella misma evocó que el libro que su padre escribió sobre Sigüenza: Historia, Arte y Folklore, fue uno de los primeros que había leído con fruición sobre la ciudad, junto a las obras clásicas de Pérez Villamil o el padre Minguella. 

Confesó que le gustaría tener la capacidad creativa de Toñi Mayoral, la tercera galardonada con el premio. Pero como nos reveló, ella no sabía pintar, solo hablar de pintura, como muchas veces les dice a sus alumnos cuando con ellos visita el Museo del Prado. Sin embargo, recordó que con Toñi estaba unida, no solo a través de su profesión, ambas son profesoras, sino también a través de la relación de sus hijos. Expresó que quisiera ser para su hija Elena, y para María, una figura tan importante en sus vidas, como lo fue y sigue siéndolo en la suya, Felisa, su suegra, a la que también dedicó su conferencia. 

Recordó que con Ana Tejedor le unía la capacidad de entrega a la familia y a unos ideales de vida;  y con la mayoría de las más de trescientas mujeres que recibieron el premio el año pasado, su pertenencia a los movimientos asociativos, ya que en su caso pertenece desde su creación a la Asociación Cultural “El Doncel” de Amigos de Sigüenza, también a la desaparecida Asociación de Amigos de la catedral y a Hispania Nostra; pero sobre todo, recalcó que le une con muchas de ellas el hecho de ser ama de casa y madre, además de otros lazos que sería muy largo ahora de enumerar.

Reflexionando un poco más sobre la condición de ser ama de casa y madre, además de profesora e investigadora, Pilar agradeció sobre todo, a su marido, Tomás Ortega López y a sus hijos, Jorge y Enrique, que siempre le hayan apoyado, sin reprocharle demasiado las horas que no ha compartido con ellos y que ha dedicado a su docencia y al estudio de esta ciudad. A ellos tres les dedicó especialmente el premio.

A continuación señaló, que a pesar de no haber nacido en Sigüenza se sentía seguntina de corazón, y que había dedicado media vida a saber algo más sobre la historia y el arte de esta ciudad. Pilar ha transmitido estos conocimientos a todo tipo de personas a través de sus numerosa visitas por Sigüenza, tanto con sus alumnos de la Universidad de Mayores, como con los Amigos del Románico, los niños y adolescentes seguntinos, o los maestros de sus principales colegios; y sobre todo, con sus conferencia veraniegas del ciclo Conoce tu ciudad, en las que ha desgranado, año a año, la historia del desarrollo urbanístico de Sigüenza.

La homenajeada señaló que en esas conferencias, organizadas por la Asociación “El Doncel” de Amigos de Sigüenza, y publicadas, muchas de ellas, en su Revista Anales Seguntinos, había hablado siempre con entusiasmo de esta ciudad que lo es desde hace más de dos mil años. En primer lugar, analizando aquellas ciudades que fueron Sigüenza en época celtibérica, romana, visigoda e islámica y las que lo fueron en época románica y gótica, cuando se edificó su catedral amurallada; se convirtió su alcazaba en residencia episcopal; se edificaron las parroquia de Santiago y San Vicente; se abrieron sus Travesañas y sus plazas de San Juan, del Doncel y Plazuela de la Cárcel; nacieron sus arrabales de Judería y Morería; y vio alzarse, sucesivamente, su dos recintos medievales, en los que destacan la Puerta del Hierro, del Sol y del Arquillo; la puerta del Portal Mayor, la puerta Nueva, la de la Cañadilla y su cubo del Peso.

En segundo lugar recordó que, con mucha frecuencia, en sus conferencias había hablado de la transformación de la ciudad de Sigüenza en época renacentista, tanto de la Sigüenza en tiempos del cardenal Mendoza, en la que se abrió la actual Plaza Mayor; como de la Sigüenza del siglo XVI, en la que se amplió esta plaza y se construyó el actual Ayuntamiento, que nació como residencia de deanes; época en la que se adornó la catedral, y se llevó a cabo el ensanche de la ciudad, protegido por sus terceras murallas.

En tercer lugar indicó que también, en algunas conferencias había hablado de la ciudad barroca y de la ilustrada; ciudades que nacieron, respectivamente, a extramuros de las puertas de Guadalajara y de Medina del recinto renacentista, hoy desaparecidas. Señalando que la primera, la ciudad barroca, estaba definida por una gran calle monumental, en la que en el siglo XVII se edificó un nuevo edificio para la Universidad, el actual palacio del obispo, y el nuevo convento e iglesia de Jerónimos, frente a los cuales, ya en el XVIII, se construyó el Hospicio, el actual Colegio de la SAFA. Y que la segunda, la ilustrada, surgió a finales de dicho siglo al trazarse y construirse el barrio de san Roque.

En último lugar destacó que, en contadas ocasiones, había disertado sobre la ciudad contemporánea, la que vio crecer el gran Arrabal occidental en torno a la parroquia de Santa María, y urbanizarse su Alameda; la ciudad a la que llegó el ferrocarril; la ciudad destrozada tras la guerra civil y la que renació de sus cenizas, hasta llegar, gracias a su dedicación comercial, docente y fundamentalmente turística, a la actualidad.

Para finalizar esta pequeño recuerdo de sus conferencias, quiso dejar en el aire un ruego encarecido, que todos contribuyamos a que nuestra ciudad nunca pierda su esencia, que es la síntesis perfecta de sus dos mil años de historia, y que esta labor conjunta logre para Sigüenza su declaración como ciudad patrimonio de la Humanidad.

Como colofón, como miembro de la Fundación Martínez Gómez-Gordo, concluyó su discurso hablando de esta entidad cultural, recordando que había nacido como agradecimiento de su familia, a la ciudad de Sigüenza por haber nombrado Hijo Adoptivo a su padre. Destaco, a continuación, que una de las actividades estrella de la misma, es enseñar a las nuevas generaciones de seguntinos y veraneantes el valor de su ciudad, descubriéndoles sus secretos. De hecho, este año, después de fiestas, se celebrará la IV edición de “Conoce tu ciudad infantil”.  

Pilar se despidió de todos los presentes, agradeciendo este premio y recitando el lema de la Fundación: Disfruta de Sigüenza.