Por: Elena Paricio

 

Fernando Machón con su madre, Mª Carmen

Fernando Machón Gil, un niño molinés de 10 añitos recien cumplidos, es un ejemplo a seguir. Me enteré de algunas cosillas con las que se me puso la piel de gallina y decidí hablar con su madre, Mª Carmen, para ver si me dejaba hacerle una entrevista, ella me dijo que hablaría con él y que me llamaría. Al cabo de unos días me llamó y me dijo que sí. Dicho y hecho, un día me invitaron a su casa y entre risas, coca-cola y dejándome boquiabierta transcurrió la entrevista.

– Fernando, ¿Cuándo te diste cuenta de que hay personas y niños necesitados, que no tienen todo lo que nosotros tenemos?
– El año pasado viendo la tele vi un anuncio de apadrinar niños, le dije a mi madre que yo quería llamar para apadrinar uno.

– ¿Qué te dijo tu madre?
– Me explicó lo que había que hacer, pero me dijo que si yo quería hacerlo tenía que ser de mi dinero, yo le dije que sí que quería hacerlo.

– Cuéntame un poquito lo que tuvisteis que hacer...
– Llamamos y mi madre se informó de todo. Es una niña de Nicaragua que se llama Ivania, tiene nueve años, si quieres te enseño su foto...

Formidable, Fernando es un niño muy risueño, pero al enseñarme la foto de Ivania la sonrisa era de oreja a oreja.

– ¿Tienes que enviarle dinero?
– Claro hombre si no... cada mes le envío 20 euros de mis ahorros, y ahora estoy convenciendo a mi hermano para que me ayude porque sino cuando a mí se me gaste el dinero ¿qué pasará con Ivania?

– ¿Qué te han traído los Reyes Magos?
– Sólo tres cosas, pero lo que más me gustó fue un móvil.

– ¿Ya has hecho la comunión?
– Si, la hice el año pasado, pero esta vez en vez de guardar dinero para Ivania, quería ayudar a mis padres a pagar el banquete y las cosas de la comunión, porque todo vale mucho dinero y tenía que ayudar para eso era mi comunión ¿no?

– Ahora me vas a contar lo que hiciste con el dinero que recogiste para tu cumpleaños ¿vale?
– Yo tenía pensado enviar para Ivania todo lo que recogiera, pero entre medias pasó lo de Haiti, y entonces decidí que lo donaría para ellos. En el colegio, en mi clase, mi profesora preparó una caja para que cada uno diésemos el donativo que pudiéramos, yo un día llevé cinco euros, pero cuando recogí el dinero de mi cumple lo llevé también.

– ¿Te importaría decirme cuanto dinero era?
– No... fueron  85 euros

Me quedé perpleja, 85 euros para un niño es una cantidad importante...

– Fernando, para acabar ¿Cómo te sientes ayudando a los demás?
– Pues bien, a mi no me falta de nada y con lo que me sobra pienso que otros niños pueden tener un poco...

No tengo palabras para describir a este niño, desde luego por como habla parece que tenga más edad, estuvimos juntos alrededor de 45 minutos y salí de su casa pensando que es evidente que la palabra egoísmo no entra en su cabeza, es un niño humilde, solidario y muy buena persona. Sin duda, habrá mil Fernandos en el mundo e incluso en Molina pero desde luego es un ejemplo a seguir por niños y mayores. ¡Gracias Fernando por ser así!