“El balance que hacemos de la actividad es muy positivo, tanto por la aceptación de los miembros de la asociación como por su implicación y por los resultados obtenidos”. De esta forma se expresaba la presidencia de la entidad encargada de organizar la propuesta, Toñi Bitria, tras la finalización de la misma. “Durante los dos días que ha durado el mercadillo no ha parado de llegar gente por coincidir un gran puente y por el buen tiempo, que ha hecho que las casas rurales de la zona estuvieran llenas”, recordaba.
Los asistentes tuvieron la oportunidad de pasearse por cada uno de los siete puestos instalados para la ocasión, en los que se exponían una gran cantidad de productos. “Ha habido desde bisutería, ropa y cerámica hasta todo tipo de artesanía en madera, enfocada especialmente por las fechas a motivos navideños, jabones artesanales...”, indicaba Birtria.
Sin duda, el mercadillo se alzó como un auténtico éxito. Esta idea se originó como una forma estimulante para que los vecinos participasen en la conformación de la vida cultural de la localidad y una manera de conseguir fondos para la asociación cultural y de vecinos de Robleluengo, en una época en la que las subvenciones lucen por su ausencia. “La iniciativa surgió buscando alguna idea que supusiera una innovación en las actividades de la agrupación y que, precisamente por novedosa, la gente se implicase más en ella, a la vez que reportase algún beneficio para la propia entidad”, confirma la nueva presidenta, Toñi Bitria. De hecho, tanto el trabajo en los puestos, que fue totalmente voluntario, como los objetos que se vendieron, donados por los habitantes de la zona, “no han supuesto coste alguno”.
Por todo ello, y gracias a que el resultado del mercadillo ha estado por encima de las expectativas, los impulsores de la idea intentarán repetirla el año que viene. “Ha sido una experiencia muy positiva en todos los sentidos, porque independientemente del objetivo de la cita, fueron dos días de contacto y charla entre las gentes que normalmente estamos en el pueblo los fines de semana, los que viven en el municipio y las personas que vienen de otros sitios, rompiendo el aislamiento al que se suele tener tendencia y fomentando las relaciones entre vecinos” indicaba Bitria. “Todo ha transcurrido en un ambiente cordial y divertido, que terminó con un chocolate caliente para todos los asistentes”, concluyó.