Por: Julio Martínez

Hace unos días se daba un nuevo paso a favor del futuro Museo de la Plata de Hiendelaencina. En concreto, se adjudicaba el equipamiento de este centro cultural a dos empresas diferentes. Por un lado, a una organización encargada de aportar y montar el mobiliario en estas instalaciones y, por otro, se contrataban los servicios de una segunda entidad, que se responsabilizará de la realización de la serigrafía y las proyecciones audiovisuales.

En total, se han invertido 120.000 euros, de los que el 6% los aportará el Ayuntamiento y el resto la Junta de Comunidades, a través de la Consejería de Educación y Cultura. Colaboración que ha sido posible gracias a un acuerdo de financiación al que se llegó entre las dos administraciones el pasado mayo, y que se ha respetado por el impulso que puede suponer para la comarca una infraestructura como ésta.

El museo de la plaza de Hiendelaencina se alzará como un centro dividido en dos plantas. En la inferior se podrán encontrar dependencias como una sala de proyecciones, un lugar destinado a conferencias, una oficina de turismo o los baños. En cambio, el piso superior se ha reservado para la exposición permanente, que estará dividida en cuatro partes tematizadas.

El proyecto, que se espera pueda estar inaugurado en los próximos meses, se enmarca en un proyecto más amplio impulsado desde el Consistorio de la localidad. Entre las propuestas asociadas al mencionado emplazamiento expositivo se encontrarían el diseño de unas rutas geológicas por el término municipal o el intento de convertir en visitable una de las antiguas explotaciones mineras.

Hiendelaencina fue un pueblo de una gran pujanza en la segunda mitad del siglo XIX y primeros años del siglo XX, gracias a las minas de plata que hubo en los alrededores. Fue el navarro Pedro Esteban Gorriz quien dio a conocer en 1844 el rico subsuelo con el que contaba la localidad, y desde ese momento el municipio vivió su edad dorada. Este pasado es el que quiere poner en valor el actual Ayuntamiento –comandado por Mariano Escribano-, gracias a un proyecto que combina lo educativo, lo histórico y lo medioambiental.